Yo soy uno de los que oficialmente no existen

Ago 5, 2026

Estadísticamente, no pasó nada

En el artículo anterior te hablé de un libro. Este es más incómodo de escribir, porque va de mí.

Hace algo más de un año, en mitad de un divorcio contencioso, presentaron contra mí una denuncia penal en el ámbito de la violencia de género.

Me detuvieron. Ese mismo día, un juez archivó la causa. Recurrieron el archivo. A principios de este año, el tribunal que revisó el recurso lo confirmó. La causa está cerrada y es firme.

Ese es el mejor final posible. Lo digo en serio: no hay otro mejor.

Y aun así llevo meses dándole vueltas a algo que no me cuadra.

Fui a Buscar Mi Número

Cuando todo terminó, hice lo que hace cualquiera que necesita ordenar la cabeza: me puse a buscar datos. Quería saber cuántos casos como el mío hay en España.

Y encontré la cifra que todo el mundo cita.

Según la Memoria de la Fiscalía General del Estado, el promedio de condenas por denuncia falsa entre 2009 y 2024 es del 0,0082 % de las denuncias por violencia de género registradas en ese periodo.1

Los números completos son estos: 2.451.239 denuncias entre 2009 y 2024. 436 causas por denuncia falsa registradas y seguidas por la Fiscalía en esos quince años. 173 sentencias condenatorias.1

Estuve un rato mirando esa tabla. Buscándome.

Y entonces caí en la cuenta de una cosa muy simple: yo no estoy ahí.

Lo Que Esa Cifra Cuenta de Verdad

Aquí conviene ir despacio, porque este punto lo cuentan mal los dos bandos.

Esa cifra no mide «cuántas denuncias eran falsas». Mide algo mucho más estrecho: cuántas veces el Estado abrió un procedimiento contra la denunciante por denuncia falsa y acabó condenándola.

Es una medida de actividad procesal. No es un censo de la realidad.

Mi caso no aparece ahí, porque nadie fue procesado por denuncia falsa. Y tampoco aparece en ningún otro sitio.

No hay una casilla que diga «detenido y archivado el mismo día». No hay una casilla que diga «archivo confirmado en apelación». No hay una casilla que diga «un año de su vida».

Estadísticamente, no pasó nada.

Y Ahora la Parte Que No Me Conviene Decir

Voy a decirla igual, porque si no la digo, todo lo anterior no vale nada.

Un archivo no es un certificado de que la denuncia fuera falsa. No lo es. Ningún juez escribió eso, y yo no voy a escribirlo por ellos.

Un sobreseimiento puede significar muchas cosas. Que no hay indicios suficientes. Que los hechos no son constitutivos de delito. Que no se pudo acreditar lo denunciado. En un ámbito donde casi todo ocurre en privado y sin testigos, «no acreditado» y «no ocurrió» no son sinónimos, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.

De hecho, esa misma casilla se traga casos de mujeres realmente maltratadas cuyo procedimiento se apaga por falta de prueba. Ellas también desaparecen del recuento, y con más consecuencias que yo.

Así que no vengo a decirte que un archivo me convierta en víctima de nada. Vengo a decirte algo más raro y, creo, más grave.

El Espacio Entre Dos Casillas

Mira estos otros números, que son del Consejo General del Poder Judicial y corresponden al año pasado.

De todos los procedimientos que terminaron en los juzgados de violencia sobre la mujer en 2025:

  • 39,64 % acabaron en sobreseimiento provisional (71.451 asuntos)
  • 2,26 % en sobreseimiento libre (4.079 asuntos)
  • 15,43 % en sentencia condenatoria
  • 1,17 % en sentencia absolutoria2

Cuatro de cada diez procedimientos terminan sin que nadie diga qué pasó.

Ahí vivo yo. Y ahí viven, cada año, decenas de miles de personas: en el hueco entre «no lo bastante falso como para procesarla a ella» y «no lo bastante cierto como para juzgarme a mí».

Ese hueco no tiene nombre, ni estadística, ni informe anual.

Piénsalo como un hospital que solo lleva dos registros: pacientes curados y pacientes fallecidos. Y a los que entran, pasan tres semanas en observación y se van a casa sin diagnóstico, no los apunta nadie. Si un día alguien pregunta cuántos han pasado por ahí, la respuesta oficial y sincera será: ninguno.

No porque mientan. Porque no hay casilla.

Lo Que Cuesta Ganar

Aquí es donde la gente que te quiere dice «bueno, pero salió bien».

Salió bien. Y aun así:

Estuve un año con una causa abierta encima. Eso no es un estado jurídico, es una forma de vivir. Cambia cómo hablas, cómo escribes, cómo respiras cuando suena el teléfono.

Pagué abogados. Ganar no es gratis; ganar se factura.

Y aprendí a autocensurarme. Cuando sabes que cualquier frase tuya puede leerse como una agresión, dejas de escribir frases. Relees mensajes de dos líneas cuatro veces. Borras adjetivos. Te vuelves un funcionario de ti mismo.

Aprendí a escribir cada mensaje como si lo fuera a leer un juez. Porque cualquiera de ellos, de hecho, podía acabar leyéndolo un juez.

Luego está la asimetría, que es la parte que más me cuesta explicar sin sonar amargo, y no quiero sonar amargo. Presentar la denuncia no costó nada. Que un juez la archivara costó un día; que ese archivo fuera firme, un año y dinero. Eso no es maldad de nadie: es cómo está montado el circuito.

Y cuando todo termina, no pasa nada. No te llama nadie. No hay carta, no hay llamada, no hay un «disculpe las molestias». El expediente se cierra y el mundo sigue igual que antes, salvo dentro de tu casa.

Lo Que Pido, y Lo Que No

No pido que se recorte la protección a nadie. La violencia machista existe, es grave, y hay mujeres que necesitan que ese sistema funcione mejor de lo que funciona. Eso no está en discusión aquí, ni lo estará nunca en este blog.

Tampoco pido que me llamen víctima. No lo soy, y no me interesa el título.

Pido algo más pequeño y más difícil: que se cuente.

Que exista una casilla. Que alguien registre cuántos procedimientos se abren, se investigan y se archivan, y qué coste tiene eso para quien los atraviesa. Que los datos oficiales dejen de tener un agujero exactamente del tamaño de mi año.

Porque mientras no haya casilla, la frase seguirá siendo cierta. Esto no existe. Y lo peor es que, técnicamente, tendrán razón.

Un dato que no se recoge no es un dato pequeño: es un dato ausente. Y hay una diferencia enorme entre «casi nunca pasa» y «no lo hemos mirado».

Yo he estado dentro de esa diferencia un año entero.

#TampocoExisto

Tu Experiencia Importa

Si tú también vives en el hueco entre dos casillas:

No estás solo. No estás loco. Y tu experiencia —por dolorosa que sea— puede ayudar a otros a sentirse menos aislados.

Lee el artículo anterior si aún no lo has hecho:

Compré este libro en diciembre. He tardado siete meses en escribir esto.

Recursos relacionados:

Este es un blog personal. No soy abogado ni psicólogo, y nada de lo que escribo aquí es asesoramiento profesional. Las cifras citadas proceden de fuentes oficiales y están enlazadas abajo. Si te reconoces en esto, busca ayuda cualificada.

Nota sobre privacidad: Todas las historias compartidas en este blog protegen la identidad de quienes las comparten. Si deseas compartir tu experiencia con total confidencialidad, contáctame aquí.

1. Fiscalía General del Estado, Memoria 2025 (datos de 2024), Capítulo III.1, Violencia sobre la Mujer: «El promedio entre los años 2009 y 2024 es del 0,0082 %». Totales acumulados 2009–2024: 2.451.239 denuncias, 436 causas por denuncia falsa, 173 sentencias condenatorias. fiscal.es (La propia tabla de la Memoria asigna el 0,0082 % a la columna «En trámite» y el 0,0076 % a «Sentencias condenatorias»; el texto de la Fiscalía, justo debajo de esa tabla, atribuye el 0,0082 % a las condenatorias. Cito la cifra tal y como la publica la Fiscalía.)

2. Consejo General del Poder Judicial, La violencia sobre la mujer en la estadística judicial — Informe anual 2025, apartado «Forma de Terminación» (Juzgados de Violencia sobre la Mujer): sobreseimiento provisional 71.451 (39,64 %), sobreseimiento libre 4.079 (2,26 %), sentencia condenatoria 27.804 (15,43 %), sentencia absolutoria 2.115 (1,17 %). poderjudicial.es

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*Este contenido refleja experiencias personales e investigación sobre maltrato psicológico. No sustituye asesoramiento profesional legal, médico o psicológico. Si necesitas ayuda inmediata, llama al 112. Para más información legal, consulta nuestro aviso legal completo. «Papá contra el Silencio» es un proyecto personal de concienciación.*

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